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Haizam Amirah-Fernández es Profesor Asociado del IE School of Arts & Humanities

Ben Ali creía liderar un régimen fuerte sostenido sobre dos patas: un férreo control interno de la población y un acrítico apoyo externo a sus políticas. Esta fórmula le funcionó durante 23 años, como a otros tantos autócratas árabes. Pero el viernes pasado, mientras Ben Ali huía indignamente del país al que había convertido en feudo familiar, se producía una fuerte sacudida cuyos efectos se prolongarán en el tiempo. Se caía el mito de que un régimen autoritario árabe nunca se vería descabezado por protestas callejeras espontáneas.

 El depuesto presidente tunecino debió pensar que su pueblo permanecería pasivo, atemorizado o anestesiado para siempre, pero la arrogancia que produce ostentar el poder absoluto durante mucho tiempo le impidió ver algo elemental: que la presión creciente acaba produciendo el estallido. Esa ceguera le hizo actuar como sólo un dictador acorralado por su pueblo sabe: acelerando su fin.

 En Túnez, la gota que colmó el vaso fue la identificación con un joven desesperado y humillado por los agentes del poder que murió tras quemarse a lo bonzo en señal de protesta. En lugar de ser repudiado por unas sociedades árabes y musulmanas donde el suicidio está mal visto, Mohamed Bouazizi se ha convertido en un símbolo cuya muestra de impotencia extrema inspirará a otros.

 Mientras tanto, los otros ben alis observan la situación tunecina con nerviosismo y cautela. Saben que sus poblaciones contienen las semillas del profundo malestar que ha enviado al cleptócrata de Túnez al exilio. Lo saben porque sus propios regímenes las han plantado durante décadas en unas poblaciones donde el 60% tiene menos de 25 años y cuyas expectativas de vivir sin miedo y con oportunidades para prosperar son diminutas. Ése es el resultado de ejercer el poder sin controles ni contrapesos por parte de regímenes cuya razón de ser es perpetuarse en el poder a cualquier precio. Seguir Leyendo…

Artículo publicado el 17 de enero de 2011 en la edición impresa de El Mundo.

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