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Desaprender en el Mediterráneo

Written on February 28, 2011 by Ángeles Figueroa-Alcorta in Africa, Democracy & Human Rights, Middle East

 Por Haizam Amirah-Fernández,  Profesor Asociado del IE School of Arts & Humanities e investigador principal de Mediterráneo y Mundo Árabe del Real Instituto Elcano. 

Las democracias occidentales, incluida España, tienen mucho que desaprender en su forma de relacionarse con los países del Magreb y Oriente Medio. Largos años evitando llamar a las tiranías por su nombre y aceptando el sacrificio de las libertades a cambio de una estabilidad engañosa serán difíciles de borrar, al igual que las categorías mentales y los razonamientos que defendieron el statu quo a cualquier precio. No revisar ahora esos razonamientos con valentía y determinación sería una torpeza de consecuencias nefastas.

Muchas cosas están cambiando profundamente en nuestro vecindario sur, empezando por la caída del “muro del miedo” y el fin de la “excepción árabe” frente a la democracia. Sus poblaciones están diciendo basta tras décadas de autoritarismo y frustraciones. Sabedores de que las libertades no se otorgan sino que se conquistan, millones de personas están arriesgando sus vidas para pedir el fin de regímenes que les roban las oportunidades y les quitan la dignidad.

La ola pro democracia que recorre el sur del Mediterráneo ha cogido por sorpresa a los gobiernos occidentales, incluido el español, cuyas respuestas están siendo insuficientes y sumamente conservadoras e indecisas. El temor a lo desconocido está pesando más en estas primeras semanas que la esperanza generada por unas revueltas sociales pacíficas que piden libertad. El cortoplacismo y los fantasmas de la inmigración ilegal, el terrorismo y el radicalismo islamista están condicionando la capacidad de análisis y nublando una visión a largo plazo de las enormes oportunidades que se abren en un Mediterráneo en transición hacia la democracia. Los hechos están demostrando que ni las declaraciones voluntaristas ni engorrosas iniciativas como la Unión para el Mediterráneo (copresidida durante dos años y medio por el depuesto presidente egipcio) han sido capaces de responder a las necesidades de dignidad y oportunidades de las poblaciones del sur. Esas poblaciones dicen alto y claro que quieren más Estado de derecho y buen gobierno. Sería un grave error que sus vecinos del norte siguieran apostando por las fórmulas del pasado y tuvieran como únicos interlocutores a unas élites árabes cuyas prácticas son detestadas por sus poblaciones. Seguir leyendo…

Artículo publicado por La Vanguardia (Edición Impresa) el domingo 27 de febrero de 2011, Sección “Política”, pg. 23.

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