8
Feb

¿Una política transatlántica?

Written on February 8, 2012 by Ángeles Figueroa-Alcorta in Americas, Europe, Foreign Policy

El hecho de que los republicanos denigren a Europa debería servir para que los europeos recuerden los mejores aspectos de sí mismos

Por Norman Birnbaum

La situación política actual en Estados Unidos está tan polarizada que los esfuerzos para lograr un consenso nacional, ya sea en la legislación o en el lenguaje, parecen quijotescos. Muchos ciudadanos se defienden contra lo que consideran intromisiones utilizando la palabra política como término despectivo. Piensan que gran parte de lo que ven y oyen es irrelevante para la marcha general de la sociedad y su propio destino dentro de ella. Los debates de los candidatos presidenciales republicanos permiten pensar que tal vez tienen razón. El propio presidente ha abandonado su imagen anterior de alguien que resolvía problemas y estaba por encima de las disputas, si bien su nuevo entusiasmo por dar al Gobierno una función económica positiva y por el Estado de bienestar está muy contenido. Aun así, le critican duramente por intentar europeizar Estados Unidos e importar su socialismo. Al decir socialismo, sus adversarios se refieren muchas veces a los mínimos requisitos de cohesión y decencia que exige cualquier Estado moderno: servicios educativos, sanidad, atención a los jubilados, cierta regulación de la economía, un sentido de que debe buscarse el bien común en la esfera pública. Su ignorancia del pasado y el presente de Europa es total. Tanto católicos como protestantes desprecian la democracia cristiana y su tradición de solidaridad social. Es curioso que el socialismo europeo, que en Europa está luchando para recuperar su importancia, florezca de tal modo en la imaginación de sus enemigos estadounidenses.

Pero los republicanos, sin quererlo, han dado con algo. Ha habido un movimiento transatlántico en favor de la socialdemocracia. Se remonta al siglo XIX, a la Guerra de Secesión, que se libró por la libertad de los esclavos trabajadores. El ascenso del capitalismo en Estados Unidos a finales del XIX y principios del XX llevó a decenas de millones de europeos a Norteamérica, muchos de ellos cargados de ideas y sensibilidades socialistas. La codicia sin fin y la capacidad de destrucción social del capitalismo estadounidense contemporáneo podrían provocar un renacimiento del equivalente americano al socialismo europeo, el progresismo estadounidense en la tradición del New Deal. Eso es lo que muchos de los que ahora se sienten decepcionados esperaban de Obama, hasta que empezó a ignorar a los sindicatos y los intelectuales críticos, los alcaldes de las grandes ciudades y los gobernadores de los Estados industriales, para rodearse de tecnócratas formados en el servicio al capital. Está por ver hasta qué punto el presidente, movido por necesidades electorales, recuperará el legado social de los demócratas. Tampoco está claro, si gana una elección que va a estar muy igualada, qué hará con su victoria. Seguir leyendo…

Norman Birnbaum es catedrático emérito de la Universidad de Georgetown

Artículo publicado por El País el 8 de febrero de 2012.

Comments

No comments yet.

Leave a Comment

*

We use both our own and third-party cookies to enhance our services and to offer you the content that most suits your preferences by analysing your browsing habits. Your continued use of the site means that you accept these cookies. You may change your settings and obtain more information here. Accept